Programación de verano

Todos los veranos pasa lo mismo. Es un proceso gradual. Uno no se da cuenta de repente, sino que se trata de una experiencia diaria. Llegas a casa cansado, pones la tele, haces un zapping y... ¿dónde están mis series?, ¿a dónde fueron mis programas? Poco ha poco han ido cayendo de la parrilla los espacios más interesantes. Algunos, con un adiós definitivo en este fin de curso apocalíptico que hemos tenido (Sé lo que hicisteis, Buenafuente, Piratas o Ángel o demonio), otros diciendo adiós a una cadena para reaparecer pronto en otra (El Hormiguero, Tonterías las justas o incluso Física o Química, que deja Antena 3 para renacer en Neox). Los más, despidiendo sus temporadas de una forma más natural (Hispania, Gran Reserva, Los misterios de Laura...).

El caso es que en muchas cadenas, la llegada de la programación de verano supone una especie de descanso para los programadores, a los que la bajada del consumo televisivo de estos meses da una tregua que les permite no actuar con la presión y la competencia de épocas más interesantes en lo económico. En verano hay menos gente viendo la tele, y eso hace que haya menos anunciantes interesados por mostrar sus productos en la pequeña pantalla. La consecuencia es que las cadenas no puedan (o no deban, sobre todo en estos tiempos de crisis) gastarse "los cuartos" en una temporada que no van a poder rentabilizar.

De ahí que las parrillas se llenen de series que han estado aparcadas durante meses porque se ha considerado que su calidad no era suficiente (¿es el caso de Punta Escarlata?), de películas de acción (Vin Diesel se va a convertir a este paso en un clásico) y de lo que llaman "programas fresquitos" cuando quieren decir "programas baratos" (Mójate, Ola Ola, Arena Mix...). Solo Telecinco mantiene su artillería, formada por una legión de realities y magazines gamberros. No parecen tener descanso ni Supervivientes, ni Sálvame Deluxe, ni Enemigos Intimos ni La Noria. Y, entre Aída Nízar y Nacho Polo, nos van a dar el veranito. Ya lo vereis.