En los 90 Demi Moore fue un valor seguro, no tanto por su cuestionable talento como actriz como por su desparpajo a la hora de desnudarse. En 1993 su cuerpo fue uno de los grandes atractivos de Una Proposición Indecente, en la que Robert Redford ofrece un millón de dólares por pasar una noche con Demi. Tras ver las secuencias más sensuales de la Moore, puede parecer una cantidad más que razonable.