CONFESIÓN DE HUMILDAD
Detrás del título original, aquí traducido con la aviesa intención de acercar al espectador a la idea -ajena a todas luces en los protagonistas- de venderse al mejor postor, y dejar la película y su narración en un episodio de aventuras tebeísticas, se esconde el sentimiento de relevo, de cambio, de renovación, de sucesión, de substitución... por lo que no parece acertado ese subtítulo de "es hora de recargar". Flaco favor el realizado con el cambio de título al cine como industria y al cine como expresión artística: como industria en cuanto a que es algo más que inversión a recuperar en taquilla, y como arte en cuanto a que es una forma de acercamiento al sentir del tiempo en cada momento. Sentimiento confesado o soliloquio sobre el que no se ha pretendido entrar con verdad.
Mucho se escribió de la primera presentación del pretendido grupo de mercenarios: más de los nombres de los participantes, de los entonces presentes, de los ausentes y de la futuras apariciones; y menos de que el cine de acción de los ochenta se manifestaba de nuevo a través de los actores que con personajes semejantes a los presentados entonces -que se repiten ahora- habían hecho vibrar de emoción la sensibilidad de aquellos entonces adolescentes, de una o de dos generaciones. A propósito de aquella primera presentación apenas se insistió en la mención de lo que parecía un legado, un traspaso de antorcha a mantener en alto, un "hasta aquí hemos llegado, os toca a vosotros; hay unos ideales que defender-aunque sea con el estilo americano (apropiado o no según los ángulos de acercamiento)-"
Aquel primer acercamiento resultó un grato desfile de las estrellas de las películas de acción de los años de infancia y juventud. Resultó un éxito más de público que de crítica dependiendo del mayor o menor carisma de los actores según públicos y aficiones de los espectadores. Se constituyó en una ligera muestra de aquel cine de acción que... fue. Se estimó parcial pero acertado.
Y, en esta segunda parte, se han dado algunas sustituciones, aparecen Van Damme, Norris... Prescindibles, sustituibles... "Hemos hecho lo que sabíamos" parecen querer decir. "Hemos hecho lo que pedía aquella sociedad para satisfacer su entretenimiento". Y, de hecho, se proporcionaron unos héroes broncos, rechazados , de un lado, por la sociedad puritana e hipócrita que, de otro lado, los reclamaba y legitimaba en su violencia en el exterior del país.
Homenaje, pues, a las películas de acción más taquilleras de las décadas finales del pasado siglo. Puro entretenimiento. Si en la primera se aprovechó el carisma de estos actores en escenas bien coreografiadas y montadas, en esta nueva entrega se superan todos los aspectos positivos de la primera. "Supimos hacerlo. Tuvimos éxito. Pero el tiempo no pasa en balde, parecen decir desde la pantalla." (Sigue en ficha de Cartelera).