La heredera al trono de Suecia sufrió esta enfermedad cuando cumplió los 20 años. Lejos de ocultarlo, la Familia Real convocó a la prensa para informar del asunto y pedir tranquilidad para la Princesa. Saltaron todas las alarmas cuando acudió a un baile benéfico con síntomas evidentes de haber perdido peso de forma descontrolada.