Los problemas de salud mental de Britney fueron evidentes tras su divorcio de Kevin Federline y los problemas con sus dos hijos. La artista fue ingresada varias veces en un centro de atención psiquiátrica tras perder la custodia de sus hijos, y por protagonizar escenas como afeitarse la cabeza en público o agredir a fotógrafos con un paraguas. Ahora mismo Britney ha vuelto al buen camino y lucha por rehacer su vida.