Pocos saben que esta estrella del cine de acción ha sido víctima de la depresión desde su infancia. Van Damme cuenta que cuando era joven se entrenaba al máximo para combatir su estado depresivo y su baja autoestima: para él, un día que no podía ir al gimnasio era un día inútil. En 1993 comenzó a consumir cocaína, pero tres años después trataba de rehabilitarse. Tras esto vino un intento de suicidio y, por fin, un diagnóstico de trastorno bipolar que le proporcionó el tratamiento adecuado.