Los simpáticos andaluces se presentaron a Pekín Express con distintas intenciones. Ella, para salir de su pueblo y conocer mundo. Él, para conquistarla a ella. Lo malo es que casi acaban a gorrazos entre los dos. Después de ganar han vuelto a sus vidas en el pueblo. Eso sí, cada uno por su lado. ¡Pobre Antonio!